Autenticidad

About me.

La dualidad introversión/extroversión ,¿ polos opuestos e irreconciliables? .

Dos extremos mutuamente incomprensibles que, sin embargo, no existen de manera pura en el mundo: todos tenemos algo de cada uno, a pesar del bando hacia el cual nos inclinemos.

Quisiera dejar claro de una vez y para siempre esa pretendida extravagancia de los introvertidos, que nos cubre de un halo que nos hace parecer incomprendidos sociales.

A continuación 23 signos que distinguen inconfundiblemente a una persona introvertida.

1. Las conversaciones banales nos parecen incómodas;

A los introvertidos esas conversaciones sobre el clima, el partido de fútbol de la noche anterior, el temblor de hace unas horas, nos incomodan, no porque “nos disgusten las personas, sino porque odiamos las barreras que crean entre las personas”.

2. Vamos a fiestas, pero no para conocer personas;

Para los introvertidos, una fiesta es más una ocasión de encontrarnos con quienes conocemos y sentirnos a gusto con ellos, que una oportunidad para conocer a nuevas personas.

3. Usualmente nos sentimos solos entre la multitud;

A pesar de lo contradictorio que pueda parecer, es usual que una persona introvertida se sienta sola en medio de muchas personas.

4. La autopromoción nos hace sentirnos falsos;

Esas conversaciones que tienen por objetivo autopromocionar el quehacer profesional carecen de autenticidad, por lo cual preferimos no tenerlas.

5. “Intensos” es un calificativo usual;

“A los introvertidos nos gusta saltar hacia lo profundo”, en alusión a las conversaciones sobre el sentido de la vida, la naturaleza del amor, la pertinencia del gobierno establecido o cualquier otro asunto sobre el cual los introvertidos encontramos especial interés en hablar, con pasión, al respecto.

6. Nos distraemos fácilmente (o eso parece);

La distracción de los introvertidos es consecuencia de la capacidad para aburrirnos fácilmente en ambientes donde los estímulos, consideramos, son excesivos.

7. El ocio no lo creemos improductivo;

Una tarde a solas, transcurrida con nada más que una bebida y, digamos, una serie de televisión, no se considera entre los introvertidos un tiempo malgastado, por el contrario, lo vemos como una necesidad para juntar energía para volver a salir al mundo.

8. Hablar ante 500 personas es más fácil que hacerlo con una sola;

No es raro que personas públicas o que detentan algún tipo de liderazgo sean también introvertidas. Curiosamente, para nosotros es menos angustiante hablar ante grandes audiencias que establecer una conversación con una sola.

9. Cuando usamos el transporte público, tomamos los últimos asientos;

“Nos gusta sentarnos en los lugares desde donde podamos salir cuando estemos listos —fácilmente”.

10. Comenzamos a decaer después de haber estado activos por mucho tiempo;

Para los introvertidos la energía vital es cosa seria, y al parecer incurrimos en comportamientos que revelan un alto grado de preocupación por conservarla. Así, después de pasar un buen tiempo activos, activamos una dinámica que nos hace decaer anímicamente.

11. Establecemos relaciones con personas extrovertidas;

La pareja introvertido-extrovertido puede funcionar porque los extrovertidos obligan a los primeros a divertirse y no tomarse a sí mismos tan en serio.

12. Prefierimos ser expertos en algo que encontrarnos en muchas cosas a la vez;

De acuerdo con una investigación Marti Olsen Laney, los patrones mentales preferidos por los introvertidos nos hace enfocarnos en una sola cosa, a la cual nos dedicamos, dejando voluntariamente otras en las que también podríamos intervenir.

13. Conscientemente evitamos espectáculos que requieran de la participación del público

Nada más terrorífico.

14. Ignoramos llamadas telefónicas, incluso de amigos;

El teléfono móvil suena, se mira de quién proviene la llamada y, al final, se elige ignorar la llamada, al menos hasta que se esté verdaderamente preparado para hablar.

15. Nos damos cuenta de detalles que otras personas no;

Si los introvertidos nos sentimos superados por los muchos estímulos se debe en parte a que tenemos especial habilidad para detenernos en los detalles y notar cosas que a otros se les escapa.

16. El monólogo interior no cesa;

Los introvertidos pensamos más de lo que decimos, y quizá por eso necesitamos pensar bien antes de poder decir algo.

17. Padecemos hipotensión;

Una investigación de la Universidad Médica de Shiga, en Japón, encontró una relación entre la introversión y una tendencia a padecer presión sanguínea baja.

18. Se nos califica de viejos, aun en nuestra juventud;

La inclinación al pensamiento analítico y reflexivo puede crear cierta impresión de sabiduría en torno a un introvertido, lo cual a su vez puede hacernos parecer con más edad de la que en verdad tenemos.

19. La recompensa no está en el entorno;

Un experimento realizado por neurobiólogos de la Universidad de Cornell encontró que el centro de recompensa del cerebro responde de manera distinta en personas introvertidas y extrovertidas, al menos en el caso del lugar donde esta puede encontrarse. Para los extrovertidos la recompensa está sobre todo en el exterior, en el entorno, lo cual los introvertidos no compartimos.

20. Miramos el cuadro completo;

El gusto por el pensamiento abstracto desarrolla cierta facilidad entre los introvertidos para aprender pronto el “panorama completo” de una situación.

21. “Sal de tu madriguera”

La tendencia al silencio y el aislamiento provoca peticiones frecuentes para que los introvertidos salgamos y participemos más en el mundo.

22. Escribimos;

Unos de los hábitos más comunes entre introvertidos es la escritura, ese medio que permite comunicarse sin establecer un contacto inmediato y personal, además de que, por su naturaleza, requiere de la soledad, el silencio, la introspección y otras condiciones afines.

23. Alternamos temporadas de trabajo y soledad con otras de actividad social;

La búsqueda del balance entre lo exterior y lo interior en ocasiones se expresa en alternar periodos de intenso trabajo solitario con otros de intensa vida social.

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Una respuesta

  1. Bloodymery

    Y yo añado…

    -Valoramos como nadie nuestro espacio personal; ya no sólo como una barrera, sino como algo vital que nos alimenta y proporciona cierta liberación.

    – Somos vampiros emocionales: absorbemos las emociones de otros individuos siempre y cuando pasen nuestros filtros, cosa que, por desgracia, no suecede muy a menudo. No les hacemos daño; simplemente mezclamos nuestra imaginación con las imágenes o sensaciones que recogemos. Por cierto, para mí absorber emociones implica que, tras disfrutarlas o sufrirlas, son eliminadas.

    – Ligamos una barbaridad. Da igual cómo seamos. La gente quiere aquello que no puede tener, incluyendo las personas. El no desear el mismo objetivo que la masa hace que brillemos suavemente para los ojos urracas de los demás. Nos amarán y odiarán a partes iguales. Pasaremos de ser “ese/a chico/a raro/a y atractivo/a” a a ser “el/la rey/reina de las nieves”.

    -Abrimos la mente de forma infinita. Al igual que los maxilares y las mandíbulas de las serpientes se van separando para tragar presas, nosotros dilatamos nuestra capacidad de curiosear y descubrir.

    – Nos acordamos casi a diario de otros introvertidos aunque no hablemos en meses. Importa la intensidad, no el tiempo.

    noviembre 16, 2013 en 6:21 pm

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